POR PRAEDE OLIVERO FELIZ


Era un secreto a voces que un joven estaba en los pasillos del hospital regional Jaime Mota gravemente enfermo y que lo trataban como un leproso en la época antigua, o al menos en los tiempos en que Jesús andaba por la tierra.

 Yoan Medina dio la voz de alarma en El Boletín, yo me presenté al hospital, luego llegó Omar Medina, Director de El Boletín y comprobamos la violación del derecho a la salud y los derechos humanos del paciente Melvin Rodríguez, quien nació en San Cristóbal y residía en Pedernales de donde fue referido a Barahona.

Doña Iris Rodríguez, madre y Doña Lorenza Paulino, abuela del enfermo, se quejaban amargamente del mal trato, nadie le decía que enfermedad tenía Melvin, ni por qué le sacaban pie, hasta el extremo de tenerlo sábado, domingo y lunes en el pasillo y ante los reclamos lo llevaron a una sala peor que el pasillo.

En esa sala el sol llegaba a la cama con toda su intensidad y junto al intenso calor quemaban al joven que se retorcía de dolor y sus familiares buscaron unos plásticos, los colocaron en las persianas, tratando de disminuir ese infierno, tan parecido a una de las fosas del infierno de Dante en la Divina Comedia.

Estas denuncias son parte de la lucha del pueblo o al menos de los pobres por el derecho a la salud, no podemos permitir ese trato inhumano a los ciudadanos que van a los hospitales en busca de salud y las precariedades, más las negligencias y maltratos envían cadáveres y defunciones a los hogares, como ocurrió con el drama de Melvin Rodríguez y su familia en el hospital Jaime Mota.

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miércoles, 11 de julio de 2018