POR PRAEDE OLIVERO FÉLIZ

El paso de un huracán por un territorio, no es un juego de niños, es una amenaza real.

Y si el huracán se llama Irma, tiene categoría cinco y sus vientos se desplazan a más de 290 kilómetros por hora, dejando a su paso muertos, heridos y grandes daños materiales, la amenaza, el peligro es grande.

En estas circunstancias tenemos que pedir la protección de Dios todo poderoso, para que nos proteja y los daños en la República Dominicana no sean muchos.

Los Barahoneros en particular y los dominicanos en general, tenemos que agarrarnos de las manos, firmes, fuertes, para brindarnos la más amplia solidaridad, sin distinción, ni discriminación de nadie, porque todos somos hijos de Dios, que vivimos en pecado y vulnerables.

Que nuestras autoridades también entren en la cadena, ayuden de corazón a nuestro pueblo, que se tomen de la mano con sus hermanos, ante la amenaza del huracán Irma.

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jueves, 7 de septiembre de 2017