Por Benny Rodríguez

Barahona.- El Hospital Regional Universitario Jaime Mota es lo más parecido a un paciente en coma profundo, a quien los médicos luchan para que no deje de respirar, conectado a un ventilador artificial para que sobreviva a una enfermedad que pudo haberse evitado.

El doctor Cornelio Rodríguez Ramírez, designado hace casi dos meses como director interino del hospital, responsable de dar respuesta a los problemas de salud de la Región Enriquillo, con una población de casi 500 mil personas, no esconde la realidad del centro.

En una entrevista con la LALUPADELSUR, admite la realidad sin bisturí por LA cual atraviesa eL centro médico y señala que lo primero que hizo al asumir el puesto fue hacer un diagnostico para conocer su funcionamiento y poder encontrar "posibles soluciones".

De manera muy sutil y sin mencionarlos por sus nombres el joven profesional, con estudio de gerencia hospitalaria, cuestionó a anteriores direcciones, así como administraciones del hospital porque ha encontrado cosas que dejaron avanzaran en el tiempo sin ponerle un costo.

Pagos extras a empleados  

A su llegada encontró que una parte de funcionarios y empleados recibía pagos "extra" al que recibían normalmente por “desempeñar” una obligación más allá del horario establecido que se ha visto en la obligación de desmontar.

“Cuando revisamos pudimos apreciar que el hospital no estaba en capacidad de seguir con ese gasto fijo, analizamos la situación y observamos que unos merecían un pago extra por la labor realizada, pero otros no, debido a que hacían nada adicional para lo cual se les estaba pagando un dinero extra que sale del bolsillo de los dominicanos a través del pago de impuesto”, reveló.

Indicó que entre 40 y 60 empleados recibían pagos extra, lo que significaban una suma aproximada de RD$265,000.00 cada mes, cifra que se está desmontando gradualmente quedando por debajo de los RD$100,000.00, “porque hay empleados y funcionarios a los que se le debe pagar por la labor extra que realizan, pero a otros no porque no hacía nada”.

De los 40 y 60 empleados solo justificaban el pago extra recibido, por lo que en la actualidad solo 8 persona cobran ese incentivo a la labor realizada y por la cual el hospital les estaba pagando religiosamente cada mes.

Por ese concepto invertía 3 millones 180 mil pesos al año, que dijo se convirtió en un gasto fijo para el centro, que a su juicio resultaba insostenible a la dirección mantenerlo, situación que le generado malquerencias entre los afectados y que, alegadamente, es la causa de un reciente conflicto y paralizaciones de los procesos para compra de medicinas e insumos.

“Ahora para el hospital esa acción asumida representará un ahorro de al menos RD$ 200,000.00 al mes, dinero que no tendríamos que buscar, unos 2 millones 400 mil pesos al año”, señaló.

Afirmó que esta acción a la que viene a impactar positivamente es a los pacientes, porque tendrán un mejor de servicio, sobre todo, los más pobres que buscan solución a sus problemas de salud en el sistema sanitario estatal.

Rodríguez Ramírez, dijo que se ha visto en la imperiosa necesidad de tomar otras medidas para optimizar los servicios, como las visitas al centro de los parientes de los pacientes que entraban y salían del hospital cuando se les antojaba sin ningún control de la dirección hospitalaria.

Además, tiene como meta mejorar los ingresos del hospital por concepto de facturación, por lo que pide a los pacientes que al acudir al centro en busca del servicio lleven su carné de la Seguridad Social y cédula de identidad para poder cobrarlo a las prestadoras.

Apenas marcha y con precariedad

Manifestó que aunque se invierta el 10% del PIB en salud en cualquier país siempre resultará insuficiente, sin embargo, dijo que para poder marchar y llegar a alcanzar el desarrollo como ocurre ahora que, admite funciona con cierta precariedad, se necesita aumentar la cobranza por concepto de servicio a las aseguradoras.

“Una cosa es que pueda marchar y otra es que pueda desarrollarse. Marchar es mantener el servicio que se ofrece y el desarrollo es que se hagan las inversiones para que pueda ofrecer más servicios de los que ofrecemos actualmente. Como ahora que marcha con precariedad”, afirmó.

El profesional de la salud no esconde que encontró muchas debilidades de tipo gerencial, algunas de las cuales aún persisten, que vienen arrastrándose históricamente, “que por alguna razón no se han podido revertir a través del tiempo”.

Una de esas debilidades está relacionada con la alimentación del personal y de los pacientes que es insuficiente, teniendo que hacer una evaluación que lo ha llevado a preferir sacrificar a los colaboradores e invertir los recursos en mejorar la calidad y la cantidad de la comida.

Manifestó que a los pacientes se le da una comida que a lo mejor no es a la que aspiramos, “pero tratamos que esta sea de más calidad y que resulte suficiente para ellos”, dijo

Personal médico calificado

Rodríguez Ramírez, dijo que el staff médico del centro de salud es calificado todos en las diferentes áreas de la medicina, por lo que trabaja para garantizar el acceso al servicio que requieran los ciudadanos de esta región.

Admitió que algunos médicos por compromisos fuera del hospital tardan en ofrecer el servicio a la ciudadanía, “pero conversamos con ellos en función de un acuerdo arribado con el colegio médico que está en el contrato de firmado a los fines cumplan con el horario establecido”.

Prometió que el centro médico, destinado a brindar el servicio médico a los habitantes de las provincias Pedernales, Barahona, Bahoruco e Independencia mejorará a corto, mediano y largo plazo, ya que el centro de sus acciones está enfocada en brindar un servicio de más calidad a la población beneficiaria.   

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lunes, 28 de agosto de 2017