POR PRAEDE OLIVERO FELIZ

Tras la condena al periodista Salvador Holguín, acusado de difamación e injuria por la presidenta de la Cámara de Diputados Lucia Medina, muchos periodistas, trabajadores de la prensa, comunicadores y opinantes de los medios de comunicación y las redes sociales lucen intimidados y eso no está bien.

La libertad de prensa y de expresión y difusión del pensamiento no debe ceder ante el poder, ni ante nadie, pues ella siempre ha sido garantía del respeto a nuestros derechos y de que tengamos un mejor país.

La prensa debe ser objetiva, seria, respetuosa, ética, en esa industria de la palabra escrita y hablada, así como el lenguaje de seña que debe tener la verdad como la mejor moneda.

Si trabajamos así, no hay que temer, mis defendidos en la materia siempre han salido airosos, en la conciliación o en el conocimiento del caso, demostrando que no se difamo, ya sea porque lo escrito o dicho no se puede considerar difamación e injuria, o porque se hace la defensa positiva para probar lo que se ha dicho o escrito.

La verdad no difama a nadie, por el contrario, redime, ayuda a denunciar y a desenmascarar a los farsantes y a pedir que se haga justicia, o simplemente que se haga lo correcto.

Finalmente quiero pedir a los abogados que recurran a diferentes sentencias de la Suprema Corte de Justicia y del Tribunal Constitucional, sobre lo que escribiré más, luego, que despenalizan ese delito y que liberan al periodista, comunicador o miembro de la prensa de la responsabilidad que es exclusiva de la fuente, por lo que la prensa no debe temer y seguir libre.

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domingo, 9 de julio de 2017