POR LEILA MEJIA
TOMADO DE EL CARIBE


Todo el que ha ido a la hermosa y subestimada Barahona puede constatar que en la carretera que bordea el malecón de La Ciénaga (que es una carretera secundaria, no es la principal) todas las propiedades turísticas como Casa del Mar, Playazul, entre otros 7 u 8 hoteles, se encuentran cerradas con más de un kilómetro de verja, al margen de las casas y arrabales que también confluyen en la zona.

El antiguo Hotel Bahoruco, que pertenecía cuando operaba a la prestigiosa cadena Barceló, siempre tuvo la pared de la cual nadie en momento alguno se había quejado hasta ahora, pero hoy que pertenece a un grupo empresarial vinculado al Ministro de Obras Públicas extrañamente es tema de “denuncias y reclamos” de algunos sectores que aunque tienen pocas voces hacen ruido, sin reparar en que simplemente se está arreglando una estructura deteriorada que ya se encontraba en el lugar donde nunca hubo “vista al mar”, pues más que la pared siempre la impidió la altura de la vegetación. Es por esto que el trabajo tiene, como siempre tuvo, todos los permisos ambientales requeridos.

El Grupo Perla del Sur está conformado por varios inversionistas dominicanos, entre los que se encuentran Sadalá Khoury, Fefelo Méndez, Miguel Feris, Pablo Portes, entre otros, y está encabezado por Gonzalo Alexander Castillo, hijo del Ministro. Ellos se disponen a reacondicionar y relanzar lo que alguna vez fue el mejor hotel de la región, el único “todo incluido” del Sur y el único con el concepto de resort que tanto ha funcionado para el Norte y el Este.

Sin dudas esto es de extrema importancia para Barahona y las provincias colindantes porque es un inmenso paso de avance hacia la dirección de dinamizar la empobrecida zona y subirla en la autopista del desarrollo que algunos a los que pareciera molestarle el progreso tanto quieren entorpecer.

Daría mucha pena que a los barahoneros y a los demás sureños se les quiera cercenar la posibilidad de beneficiarse de todo el potencial que se desprende de este proyecto simplemente por la mezquindad de gente con razones e intereses personales. Personas que en su mayoría ni siquiera visitan la zona ni conocen sus necesidades y por eso no se habían enterado que esa y otras paredes han estado por décadas, pero que al ver el nombre de un pariente de Gonzalo Castillo vieron una oportunidad para servir a sus propósitos y hacer daño. Lo mucho hasta Dios lo ve.

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jueves, 29 de junio de 2017