POR MARTIN POLANCO
TOMADO DE EL CARIBE

Barahona.- Sus casas se ven “allá abajo” desde la pedregosa y alta carretera. Están en una zona donde pocos sospechan que vive gente. Pero ahí están.

Son 475 familias que habitan aguas abajo y en otros puntos circundantes a la zona donde será construida la presa Monte Grande, un proyecto del que se viene hablando desde el año 2010, cuando se dio el primer picazo para iniciarla.

Para muchos los servicios están ausentes. No tienen energía eléctrica ni agua potable. El líquido lo obtienen del río Yaque del Sur, pero no es apto para consumo. Llenan galones “cántaras” o cualquier otro objeto que le sirva para eso. Algunos de los que aquí residen perdieron o borraron de su cerebro la fecha en la que se asentaron los primeros pobladores, pero guardan esperanzas. La escena se repite en cuatro comunidades: Monte Grande, que está a kilómetro y medio -aguas abajo- del punto donde estará la presa; Los Güiros, La Meseta y San Simón.

Aquí no hay suntuosas viviendas. Algunas combinan canas y tablas, otras tienen un material indescifrable para los que no son expertos en temas de construcción, como el equipo de prensa de elCaribe que recorrió el lugar. Muchas permanecen de pie quizás por un milagro. Lo que sí está presente aquí es la unión. Unos cuidan a los otros y se conservan algunas costumbres como las de compartir “un bocado” de comida. Al notar la presencia de un auto se acercan a ver qué pasa. Algunos como Hermania Pérez no tienen miedo a conversar. Sabe leer y escribir y esta vez nota que se trata de la prensa. “En qué podemos ayudarles”, pregunta. Y se apresura a levantar una persona de una modesta silla para ofrecerla. Le sobra amabilidad y no se esfuerza en esconderla.

¿Cómo está todo por aquí?, pregunta el periodista. “Bueno, tenemos más de un año sin agua y no tenemos electricidad”, dice Hermania Pérez, en una conversación en la que intenta contar de un golpe todos los problemas existentes.

“Ay, si usted viera cómo nosotros bajamos por ahí a decocotarnos para buscar un chin de agua del río Yaque. De ahí es que estamos cogiendo el agua”, dice Hermania. “Es más, mire ahí el agua en el pote… sucia. Mire las condiciones en la que estamos viviendo aquí”, agrega su esposo Rudy de la Cruz, aprovechando para introducirse en la conversación. Lo observan otros miembros de la familia y algunos vecinos que han llegado.

“Por aquí no viene ni síndico, ni diputado, ni nadie”, sostiene Hermania. Luego hace varios esfuerzos por conseguir en su teléfono un video que filmó y que recoge la penosa situación de la zona. Pero el aparato “le jugó sucio”. El video no apareció. “Han prometido reubicarnos antes de construir la presa. Creemos en eso”, expresa. Ayer, Leonel Duarte, director de Proyectos por parte del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos 
 
(Indrhi), organismo ejecutor de la presa Monte Grande, aseguró que está en proyecto reubicar a esas familias que serán desalojadas para dar paso a obra.

El censo fue elaborado hace un tiempo y acordado con los pobladores de todas las demarcaciones. “En todos los desplazamientos siempre aparecen unas personas que tratan de colarse. En el proceso de negociación con las familias se duró más de un año y seguimos firmes en eso”, dijo el funcionario vía telefónica.

También está consensuado el lugar al que los llevarán. A los que tienen tierra bajo riego que será afectada por la construcción se les dotará de una parcela cerca de donde será levantado el asentamiento humano, denominado por el Indrhi como asentamiento económico.

La ubicación será en la zona de Vuelta Grande-Tamayo. Eso, según explicó Leonel Duarte, está aguas abajo de donde estará la presa Monte Grande, en la margen derecha del río. Se ha calculado que el asentamiento humano costará entre 12 y 15 millones de dólares, porque incluirá todos los servicios de las casas. “Serán casas modestas, pero muy cómodas”, informó Duarte.

EL INDRHI:

“Reubicar esas familias es una prioridad para nosotros. Empezando el proyecto se iniciará la construcción del poblado”.

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jueves, 29 de junio de 2017