Por Faustino Reyes Díaz

Neyba. Maribel Méndez, tenía el presentimiento que algo le pasaría a su madre Evangelista Méndez (Saín), pero nunca pensó que a menos de una semana de haber soñado su muerte recibiera la triste noticia de que uno o más criminales le quitaran la vida.

Saín fue asesinada la madrugada del pasado domingo, en su humilde vivienda de Segundo Paso y las autoridades no ha identificado a nadie que pudiera estar vinculado al crimen, aunque se han entrevistados al respecto vecinos y familiares de la hoy difunta.

Sentada en un mueble, al lado de su hermana Isabel, Maribel afirma que no pensó que se trataría de una “revelación”, cuando la semana pasada sonó que su madre se había envenenado al ingerir una pastilla para abortar un embarazo.

“Cuando le conté a mi esposo lo soñado, me dijo que no me llevara de sueños y ahora veo que a veces los sueños se convierten en realidades”, dijo la joven mujer tras despedir hasta la última morada los restos de Saín.

Evangelista, se preocupaba por sus familiares que residían fuera de esta jurisdicción. Semanas atrás había llamado a la capital para preguntar por sus nietos“mi madre era una mujer que no se metía con nadie, era muy querida. Era cristiana, se convirtió en la loma” recuerda Maribel.

Sus restos fueron velados en la residencia de su hija Isabel en el lugar de la tragedia, con la presencia de una multitud debido al aprecio que en poco tiempo de residir en la comunidad se ganó la hoy occisa.

Sus familiares claman justicia en un caso que ha consternado a la sociedad neybera “sé que forcejearon mucho en el patio con ella. Yo mande a las nueve de la noche a mis hijos a verla y estaba acostada”, dijo Isabel Méndez.

Hay quienes consideran que en caso como este se debería aplicar la pena de muerte, aunque esa figura no se contempla en el sistema jurídico dominicano.

“Quien le haya hecho eso a esa pobre vieja es bueno que lo maten porque después lo que hacen es que salen gordos de la cárcel”, expresó una residente de Segundo Paso.

En la comunidad de San Sapito, sus resientes reaccionaron sorprendido cuando se enteraron de la muerte de Sain, a quien definieron como una persona de su casa y trabajadora que no se metía en los asuntos personales de nadie.

“No molestaba a nadie. Siempre estaba pendiente de su hijo Isidoro y para nosotros es una perdida irrespirable”, dijo el dirigente comunitario Pablo Méndez Feliz.

Otros aseguraron que Evangelista Méndez, era una persona humilde y totalmente sencilla que ni siquiera le gustaba hablaba para no molestar a los vecinos. Su muerte a causado un gran dolor en la comunidad.

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miércoles, 10 de mayo de 2017