La presa de Monte Grande y el desarrollo turístico de los entornos de Bahía de las Águilas, en Pedernales, son dos de los grandes sueños del Sur.

 La represa no solo sería su gran reserva estratégica de agua, sino la llave del desarrollo agrícola y ganadero, que vendría de la mano también con una fuente de suficiencia energética.

 Bahía de las Águilas, con sus incomparables bellezas, no tiene quien le dispute el enorme potencial que ofrece para que la industria hotelera y otras actividades conexas al turismo puedan desarrollarse allí sobre pilares firmes.

 Por eso nos satisfizo mucho que fuera el propio presidente Danilo Medina, comprometido con la redención del Suroeste, quien se apersonara junto a un grupo de inversionistas a ese parque nacional, para promover esas potencialidades.

 Y si es el gobierno el que se compromete a abrir las puertas a esas inversiones, garantizándolas con los debidos incentivos que se otorgan al sector turístico, no tenemos dudas de que el anhelado despegue del Sur no tardará mucho.

 De hecho, ya están en curso muchos proyectos turísticos y de desarrollo forestal e integral en esa pobre y olvidada región que permiten confiar en su positivo derrotero hacia el desarrollo.

 Para que los sureños no pierdan esas esperanzas, es importante que el gobierno y el presidente Medina sigan mostrando las señales de interés en grandes obras de infraestructura, dándole prioridad a la presa de Monte Grande, cuya demora ha creado un sedimento de profunda decepción entre los habitantes de la región Enriquillo.

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sábado, 6 de mayo de 2017