BANI, Peravia.- Las granceras que operan por la zona de Galeón están borrando los arroyos y dejando furnias alarmantes, según se pudo comprobar.

La acción depredadora contra los recursos naturales se hace indetenible en Galeón, dejando las granceras solo cráter y destrucción, ante la mirada indiferente de las autoridades competentes.

Las granceras son propiedad de poderosos intocables, que se atribuyen derechos hasta de reprimir a quienes se atreven a denunciarlos.

Los arroyos, Pinzón, Bahía y otros, han sufrido desvíos en su cauce, por lo que constituyen un peligro en temporadas de lluvias que provocan sus desbordamientos.

Se recuerda de la penetración de estos acuíferos en las comunidades, Cañafistol y Villa Sombrero.

Los daños ocasionados al Cañafistol son cuantiosos, al igual que a Villa Sombrero, donde se le añaden los efectos desastrosos del arroyo Virreina.

Desde que se penetra a Galeón por la carretera Sánchez, se observa el movimiento de equipos pesados extrayendo agregado de los arroyos.

En la acción depredadora de las granceras, se aprecia, además el desprendimiento de toda la capa vegetal.

Se recuerda que en una ocasión el presidente Danilo Medina, ordenó el cierre de las tres granceras que se hallaban en esa zona, las que 15 días después, volvieron sobre los arroyos.

En aquella ocasión se contaba solo con unas tres granceras pero en lo adelante han aparecido unas diez, las que han obtenido permiso de no objeción y otras facilidades del propio Ministerio de Medio Ambiente.

Por Manuel Guillermo Mejia

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martes, 23 de mayo de 2017