Hoy escribo estas líneas recordando la época donde siendo aun jóvenes con muchos sueños nos conocimos de forma accidental.

Hoy que eres el centro de atención de todos los dominicanos. De aquellos que apuestan a la verdad y de aquellos que quieren ocultarla.

Hoy me permito recordar a ese amigo que llegó a ayudarme en sus oficios de abogado muchas veces y de forma incondicional.

Recuerdo siempre aquel dia que te llamé inundada en incertidumbre porque sentía que me arrebataban el sueño de tener mi primer hogar con marañas legales y tu me dijiste: “Las leyes y el contrato que firmaste te protegen, tranquilízate. Yo me ocupo.”

Hoy quiero recordar a ese abogado que sustentado en las leyes y la justicia pudo devolverme la tranquilidad.

Hoy quiero pensar (quizás engañarme) que ese amigo sigue siendo el que defiende las acciones justas. Ese amigo que hoy tiene casi 10 millones de personas esperando porque le devuelvan su dignidad, su paz, sus derechos…

Hoy siento la necesidad de decirte que tienes en tus manos la oportunidad de permitirnos a todos los dominicanos volver a creer, no solo en la justicia, sino en nuestro país.

Hoy tienes frente a ti la decisión de pasar a la historia como un héroe o como una marioneta de la entramada corrupta e insensible de nuestros gobernantes.

Hoy te recuerdo que el líder del partido al que perteneces, Juan Bosch, prefirió abandonar su partido antes que ir en contra de su conciencia.

Hoy te invito a pensar en la forma en la que te recordaran tus hijos. En el legado de honor o de vergüenza que le dejarás.

Hoy y aunque hayan pasado tantos días como para encontrarse con la desesperanza, prefiero mentirme y pensar que el resultado de este proceso que lideras será en beneficio de todos los dominicanos y no el resultado del temor o de intereses particulares.

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sábado, 11 de febrero de 2017