Por Praede Olivero Féliz 

Si en el Ayuntamiento de Barahona se controlara la asistencia y los trabajos, se comprobara que el Cabildo es un huacalito y el Síndico la principal botella

Colóquese un día, una semana, un mes, un año y compruebe que el síndico casi no va a su despacho, con algunas excepciones, especialmente los días de pago, que con parientes y prestamistas van a cobrarle los préstamos usureros a los empleados.

 Revise las invitaciones al síndico a diferentes actividades y compruebe que brilla por su ausencia,  y así ha sido siempre, ya que sólo piensa en beneficios, especialmente pecuniarios.

 Muchos ciudadanos dicen que el Síndico vive en la capital y visita Las Filipinas y otras de sus grandes propiedades, adquiridas con los recursos públicos, lo que se comprobará cuando termine el maridaje que tiene con él la Cámara de Cuentas y parte del Poder Judicial, por lo que tarde o temprano tendrá que responder en justicia por sus actos de corrupción.

El pueblo de Barahona está huérfano de Síndico, ese luto ha durado mucho, pero no hay mal que dure 100 años,  ni pueblo que lo resista, además hemos visto romperse muchas botellas y la del Síndico se romperá tarde o temprano.

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miércoles, 2 de noviembre de 2016