TOMADO DEL EL RINCON BARAHONERO

Cuenta la leyenda que el 3 de septiembre de 1930, apenas unas cuantas horas antes de la entrada por Santo Domingo,del huracán San Zenón, la gente aprovechó para acudir al malecón de la ciudad a disfrutar de la lluvia, a divertirse viendo las gigantes olas en la playa. 

En aquella época la mayoría de las casas eran de tablas, techadas de palma y zinc. Cuando el huracán entró por la ciudad,encontró a la población desprevenida.

Cuentan los historiadores que la gente que fue a mirar las olas al malecón o sencillamente salieron a las calles a bañarse bajo la lluvia o ver los fuertes vientos del huracán, fueron impactados por los escombros y las piezas de las casas que como trombas marinas corrían por las principales vías capitalinas.

Aquello fue una verdadera carnicería humana,más de cuatro mil personas fallecieron,cientos de cadáveres fueron encontrados en las calles completamente desmembrados.

El historiador Frank Moya Pons, atribuye el alto número de víctimas del huracán al poco conocimiento de la población, a la peligrosidad del fenómeno y a la indiferencia que presentaban ante las advertencias de las autoridades.

Anoche en Barahona, 86 años después del terrible huracán San Zenón,docenas de personas hicieron lo mismo..

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martes, 4 de octubre de 2016