POR PRAEDE OLIVERO FELIZ

 El imperialismo se ha propuesto eliminar los gobiernos más progresistas de América y del mundo.

Eso lo demuestran sus invasiones, las guerras y los golpes de estado civiles, militares y los cívico militares.  

Es en la primera de estas categorías que se inscribe el golpe de estado parlamentario en Brasil, contra su Presidenta Dilma Rousseff.

Los argumentos del golpe de estado sirven para dejar sin gobierno a la mayoría de los países del mundo y a casi todos los países de América: "Maquillar las cuentas públicas y el presupuesto," acusación que Dilma ha rechazado.

La verdad es que no la han acusado de corrupción, por el contrario, ella ha denunciado y llevado a la justicia a los corruptos, incluidos los congresistas que le dan el golpe de estado.

Es tan inocente la mandataria, que no la condenaron a la degradación cívica, conservando sus derechos civiles y políticos.

El golpe de estado en Brasil contra Dilma tiene un carácter machista, contra la primera mujer presidenta de Brasil.

Pero el mayor crimen se comete contra el desarrollo de Brasil, contra los pobres y los programas sociales que les benefician, contra la democracia de un país que hoy llora lágrimas de sangre.

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jueves, 1 de septiembre de 2016