Por Fredy Eligio Pérez Espinosa

La sabiduría popular con frecuencia se refiere a los accidentes cerebro-vasculares (ACV)  como derrame cerebral.  Y es correcta la afirmación, pues, la sangre ha salido de sus conductos normales, es decir, de las arterias o las venas y se ha derramado sin control por el tejido cerebral, constituido esencialmente por las neuronas, causando, en muchas ocasiones, la muerte o daños permanentes en el sistema nervioso central que ocasionan la inamovilidad de extremidades superiores o inferiores, así como cualquier hemisferio de la cara.

He hecho esta breve explicación para referirme a la imperiosa necesidad que tiene la ciudad de Barahona de contar con un alcantarillado sanitario que responda a las reales demandas de un municipio en creciente desarrollo, tanto desde el punto de vista urbanístico, como industrial y turístico.

Un alcantarillado sanitario es algo similar a un acueducto, lo mismo que el aparato circulatorio humano y de otros animales e inclusive de las plantas.

La diferencia está en los líquidos que conducen. El aparato circulatorio conduce la sangre, los acueductos el agua y el alcantarillado sanitario las aguas servidas o aguas residuales, como comúnmente se les llama.

Con frecuencia en Barahona tenemos derrame de aguas servidas, es decir, utilizadas en las actividades humanas, ya que se producen obstrucciones debido a que el mismo no fue debidamente terminado para la época que fue construido.  Tampoco se concluyó la planta de tratamiento.

Las aguas de los sanitarios, industrias y otras actividades humanas, en Barahona, van directas, sin ningún tratamiento, al Mar Caribe, contaminando ese hermoso litoral que poseemos y provocando muerte y destrucción en los arrecifes coralinos y los demás tipos de vida animal y vegetal.  La muerte de los manglares frente al Hotel Guarocuya es un ejemplo palpable de esa realidad.

Lo que tenemos acá es una bomba de tiempo que en cualquier momento podría explotar y originar, no sólo la muerte de animales y plantes, sino  enfermedades contagiosas a los habitantes de la otrora Perla del Sur.

Sabemos de lo costoso que resultaría la construcción del alcantarillado sanitario de Barahona, o mejor dicho la terminación de lo que se inició en la década de los ochenta, pero no necesariamente hay que hacerlo todo de un solo golpe. Podría hacerse esta importante obra por fases o etapas.

La parte norte de la ciudad, es decir, Villa Central, Los Solares de Milton, Blanquizales, Los Maestros y demás sectores de esa zona, podría ser una fase.

La zona sur constituida por los barrios Pueblo Nuevo, Baitoita, Enriquillo, Casandra y otros, serían otra fase.
Por último, completar lo que ha hecho en el centro de la ciudad, incluidos los barrios de Palmarito, Savica, Camboya, Las Flores y otros, que sería una tercera fase.

Soy de opinión de que no haya una sola planta de tratamiento, sino las que sean necesarias para tratar el volumen de aguas servidas que produce la ciudad, proyectado a unos 30 años o más.

Que bueno que el Plan Estratégico de Barahona, o PlanBa, haya colocado como prioridad 1-A en las acciones para el año 2017 el Alcantarillado Sanitario de Barahona.

Les corresponde a las autoridades de la Nación iniciar cuanto antes este importante proyecto, clave para continuar el desarrollo de la ciudad de Barahona y de toda una región. 

¡Adelante!

El autor es Licdo. en Educación de la UASD
Contacto:elegidoprimero@hotmail.com

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miércoles, 28 de septiembre de 2016