Por Cándida Acosta
 

BARAHONA: La región Sur del país aún espera por su desarrollo. Hasta “la providencia” parece negarse, ya que mientras en distintas regiones han caído aguaceros torrenciales y hasta inundaciones, en todo el trayecto lo que se observa son cauces de ríos llenos de maleza y con poco agua y, algunos completamente secos.

Así se pasan los días sus habitantes, luchando con la aridez del terreno, pero también con la falta de trabajo y escasas oportunidades.

Durante el trayecto desde la ciudad de Santo Domingo hasta la provincia fronteriza de Pedernales es obvia la necesidad de un impulso de infraestructura vial. Aunque se trabaja en la franja Azua- Barahona, en la carretera Barahona- Paraíso hacia el municipio de Enriquillo los árboles y malezas ocupan espacios. De ahí hacia Pedernales la vía es sinuosa, con muchas curvas innecesarias, que hacen pensar en la necesidad de una alianza público privada para su reconstrucción, de forma que se acorte el tiempo del recorrido terrestre.

Estas consideraciones resultan de sus moradores a conciencia de que son dificultades que datan de muchos años de descuidos de la zona de parte de los gobiernos y que al entrar el mundo en crisis la cooperación internacional y los proyectos aminoran, sin contar la falta de recursos estatales para todas las necesidades del país.

Es por esto que habitantes de la provincia de Pedernales reclaman del nuevo Gobierno que se instalará desde hoy la inclusión de una partida de presupuesto complementario para impulsar la construcción de una mejor infraestructura vial que acorte la distancia con la ciudad Capital para que se motiven los inversionistas. Piden empezar a impulsar las obras públicas.

Los atractivos de la zona son diversos

La zona Sur del país, contrario a lo que puedan pensar algunos, no es solo guazábara, cadillos y cactus. Una gran parte de las provincias tiene las mejores playas naturales de arena blanca, balnearios, microclima, minas de bauxita, de sal y otras como la de Larimar, una piedra azul turquesa única en el mundo que es usada para la fabricación de joyas para ser vendida a turistas y que está siendo exportada enchapada en oro y en plata.

A estos atractivos se suman muchos más que pueden ser aprovechados para el turismo de aventura y de montaña, puesto que aún se usa la cacería de chivo, jabalíes cimarrones y guineas.

También se saca provecho de la agricultura en San Juan con sus granos, en Barahona por sus plátanos conocidos en el mundo y añorado por todo buen dominicano; Cabral con sus tilapias, el Lago Enriquillo, la Laguna de Oviedo.

 Pedernales con sus pescados, langostas y mariscos y sus playas como la de Bahía de las Águilas, el hoyo de Pelempito, la ruta de las orquídea, entre otros; y Baní con sus dunas . Son muchos los atractivos, sin embargo, la mayoría de sus pobladores aún viven de la agricultura o de empleos públicos. 

Y, la providencia no parece estar de este lado para los pequeños agricultores, pues la sequía continúa implacable.

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martes, 16 de agosto de 2016