Por Xavier Serbiá

Así como los políticos son adictos a las compras impulsivas para obtener votos, también son los empresarios, al gastar más de lo necesario para poder obtener resultados rápidos. Lo mismo pasa en las finanzas personales, no hay control de gastos. ¿Qué hacer? Hay cinco opciones:

1. Define prioridades: No todo se puede hacer ya. Las necesidades son ilimitadas, pero los recursos son escasos. Establece metas a corto, mediano y largo plazo. Comprar una casa puede que no sea un beneficio a corto plazo, al menos que tengas dinero. Cortar gastos innecesarios y hacer una reserva de emergencia sí es una prioridad y no un proyecto a largo plazo. Establece metas y reconoce qué es lo primordial.

2. Crea un presupuesto: Sé simple con el presupuesto. ¿Has escuchado la palabra presupuesto? La verdad es que funciona y no hay que hacerlo complicado. El éxito del presupuesto es respetarlo. Es sencillo: a los ingresos les restas los impuestos que pagas después de los gastos, luego estableces un porcentaje para cada gasto y te propones a respetarlo, así de simple.

3. Prudencia y límites: Hay que ser prudente en la distribución de las partidas. Hay que hacer partida para el ahorro y para el retiro, a veces pasa que ponemos demasiado poco en algunas categorías y de más en otras. Hay personas que ponen poco dinero en conocimiento y demasiado dinero en entretenimiento. Hay que tener un balance.

4. Sé constante y disciplinado: Una vez que tengas las metas establecidas, sé constante, sin importar las tentaciones.

5. Cooperación: El control de gastos es un trabajo en grupo, así que conversa con tu pareja o con tu familia.  Evita los caprichos o las arbitrariedades.

Pero como siempre digo, al final, tú decides.

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jueves, 14 de julio de 2016