Por Natanael Matos

Todos los seres humanos tenemos derecho a ser amados. Nadie puede vivir solo en esta vida. Aquel hombre que viva la realidad de la soledad o es una animal o es un dios. Y ni somos animales, ni somos dioses. Esa misma soledad nos exige  buscar la compañía de aquellos que nos rodean: buscar su amor, su aprecio, su admiración, y hacemos todo lo posible por llamar la atención para poder ganar, auque sea un poco de la mirada que nos hace felices.

Esa mirada se resume en el amor y el empeño que ponemos cuando nos entregamos, al entender que los seres humanos somos seres sociales y que por naturaleza debemos vivir en comunión con los demás seres.

Hay experiencias que nos marcan para siempre, que son dolorosas y nos obligan a alejarnos, pero no podemos aislarnos y ensimismarnos pensando que somos los únicos en la tierra y que podemos vivir separados de los demás. La misma Biblia nos relata capítulos en donde nos habla de lo importante que es estar en comunión con los otros.

Es  importante no dejar que la soledad te encierre en un mundo oscuro haciéndote entender que los demás no son importantes  y que puedes sobrevivir sin la ayuda de nadie. Hay que convivir con el mundo, con los que más quieres. Sabiendo, por supuesto, que hay momentos en los que uno tiene que tomar un espacio para meditar, para pensar. En ese espacio encontramos en nuestro interior lo que buscamos y nos ayuda a entender la importancia que tiene vivir con los seres que amamos.

Necesitamos amor, aprecio, valoración y eso no lo vamos a encontrar en la soledad. En este día pide al Señor que te de la gracia de poder convivir con los reses que amas sabiendo que a través de ese vínculo muestras la persona de Jesús.

Comparte esta noticia en las redes sociales :
viernes, 17 de junio de 2016