POR NATANAEL MATOS

Observar al hombre desde una forma investigativa amerita conocer las actitudes que desde un tiempo ha venido adquiriendo, cada una de las experiencias vividas y las cosas o elementos que lo han llevado a hacer o definir la propia imagen.

La imagen del ser humano es importante dentro del crecimiento y para el desarrollo de la personalidad, para la definición de lo que somos y cómo queramos ser.

La autoimagen es importante desde el momento en que empezamos a conocer todas nuestras actitudes. Ahi empezamos a interpretar; vemos como nos afectan y como nos han ayudado en todo el transcurso de nuestra vida. Esta forma de conocimiento personal ayuda a la visión de la propia imagen y a la definición de la personalidad.

La autoimagen encierra los elementos que engloban, el sentir, el pensar, el querer y el amar, y esta nos lleva al conocimiento y a la valoración de nosotros mismos. Las experiencias vividas nos ayudan a formar nuestra propia imagen, y como mencionaba en el escrito anterior sobre el hacerse hombre, también estos sentimientos que definen nuestra imagen nos llevan a la valoración de la propia persona pero a la vez, al momento de conocernos, sea desde la niñez o de alguna otra etapa de nuestra vida, nos lleva a las angustias y al sufrimiento.

La autoimagen nos ayuda a conocernos, tanto así que nuestro cerebro guarda cada una de nuestras experiencias como una forma de recordar los motivos de nuestras actitudes y de nuestra forma de vernos a nosotros mismos, esta es también “base donde se construye nuestra personalidad”[1].

La imagen define lo que somos, lo que sentimos, y define nuestra personalidad, pero de ella dependerá, a través de un conocimiento, de cómo queremos que los demás nos vean sea positiva o negativamente, pero también definirá la personalidad que queremos tener.
 
Mirarnos profundamente nos ayudará sobre todo a valorarnos como persona y nos guiará a crecer viendo nuestras debilidades y nuestras fortalezas. A veces hay que hacer un estop y ver a través de una introspección lo que realmente somos. Recuerda tu felicidad depende de ti.

[1]Cfr. ANDRES, Mateo, P. “Puedo ser otro y feliz” Ediciones MSC, Rep. Dom. 2001, Pág. 33

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sábado, 14 de mayo de 2016