POR SANTOS SALVADOR CUEVAS
Para Ecos del Sur

Instaurar la República Dominicana, tuvo un alto costo en sacrificio, esfuerzos, sangre y vida de hombres y mujeres, pero la noche del 27 de Febrero de 1844, en que los revolucionarios, al frente de los cuales estaban Francisco del Rosario Sánchez y Matias Ramón Mella, que con el izamiento de la Bandera Tricolor en la Puerta del Conde, dieron nacimiento a la nueva nación, Soberana e Independiente, pero que esa noche, aunque hubo expresión de valor, arrojo y patriotismo, lo cierto es que en la ocasión no fue necesario el uso de las armas, y, por tanto, el sacrificio en sagre empezó a derramarse en los días sucesivos del mes de marzo.

El Gobierno haitino, que al no contar con la tecnología de hoy, ha de entenderse que no fue hasta varios días después que recibe la noticia de la acción revolucionario de los independentistas de este lado de la isla.

Consumada la informacion, las autoridades haitianas rechazan y desconocen a la naciente República y, para abortar la "afrenta y desafío" de los Trinitarios, estos organizan dos cuerpos de Ejercito, a los que envía al ataque feroz, uno por el Norte y otro por el Sur, al frente del cual fue colocado el general sanguinario y temible Saufrond.

Este Ejército que avanzaba por el Sur, fue fraccionado en dos grandes columnas, de las cuales una penetró por Jimani, y la otra por San Juan de la Maguana.
Su meta era llegar hasta la ciudad capital para derrocar la Junta de Gobierno, aplastarlos y extinguir la existencia en ciernes de la nueva República.

Hacia la capital avanzaban por el Sur más de 10,000 soldados haitianos, que, como ya dijimos, se fraccionaron en dos frentes, los que, tan pronto pisaron sobre el el territorio nacional, empezaron a sentir la persecución y vigilancia de los patriotas dominicanos.

Es así como al llegar a Las Marías de Neiba, reciben la primera embestida, logrando la dispersión de éstos, a los que se le tendió emboscada de nuevo en la zona conocida como La Fuente del Rodeo, ubicada próximo a lo que hoy es Galván.

En La Fuente del Rodeo se da el bautismo de sangre del dominicano por su Independencia, el 13 de marzo de 1844, prácticamente a 13 días del nacimiento de la República Dominicana, siendo herido en este combate uno de los cabecillas del mando revolucionario, el general Fernando Taveras.

Aquí, en esa batalla los haitianos fueron sacudidos y se dieron cuenta que no se trataba de un paseo, la resistencia revolucionario había comenzado.
Mientras por la zona de San Juan, el general Broun, era enfrentado por los patriotas que tenian al frente a Manuel Mora; y en el Paso del Jura, por Lucas Diaz; mientras que en la comunidad del Barro, las tropas del general Antonio Duverge, fiel guardián de la frontera, le presentó resistencia.

En su avance indetenible hacia la captal, pero antes de llegar a Azua, los dominicanos no le daban descanso a los haitianos, así, al llegar hasta el Cerro de Resoli, se encontraron con la bienvenida que le dieron más de 200 combatientes dirigidos por Nicolas Mañón.

De manera tal que su llegada hasta tierra de Azua, el 19 de Marzo de 1844, fue precedida de sucesivos enfrentamientos librados por hombres y mujeres que lo daban todo por preservar a la naciente República Dominicana.

Hasta Azua el general Soufrond penetro con un Ejército muy valiente y decidido a todo, encontraron la ciudad desierta, en calma, se creían que habían ganado la partida, pero no fue asi, aquellos 10,000 soldados haitianos recibieron la embestida de unas tropas llenas de amor y patriotismo.

Sólo así se explica la decisión de un Ejército inferior en número, no más de 2500 combatientes, tomar la decisión de poner a brillar el filo de los machetes y hacer tronar los fusiles revolucionarios, que, en aquella batalla frontal, donde brillaron por su arrojo y valor los Generales Antonio Duverge y Francisco Soñé, con el General Pedro Santana al frente, derrotaron a los invasores haitianos.

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miércoles, 30 de marzo de 2016